Blog de Manuel Saravia

Ahora (y 3)

Ante la crisis hay que hacer, en mi opinión, dos planes. Uno, de resistencia (o de emergencia, o como se quiera denominar). Otro, un plan de reactivación para los próximos años. Con medidas de futuro. Austeros (con responsabilidad) y decididos (con claridad de ideas). Pero hacerlos ya. Porque ahora es el momento: “Ahora es el momento de prever y de adelantarse a los acontecimientos”. Pues salir de la crisis “requiere anticipación y estrategia, previsión y reflexión y no sólo del gobierno sino de toda la sociedad española” (Torres).

Lo que se expone a continuación es una reflexión personal dirigida a ese segundo plan municipal, que habría de coordinarse de alguna forma en otros planes de mayor ámbito. Sabiendo de antemano que para “poner en marcha un plan tan generoso como potente” debería integrarse en un proceso “de movilización intelectual y ciudadana” (Torres, de nuevo). No se trata, es obvio, de una relación completa ni definitiva. Pero quizá pueda ser útil.

Es posible que alguno de los puntos planteados no sea oportuno. Y además, en todo caso, hay que hacer las cuentas. Si bien hay que ser conscientes de que si el Gobierno central accede a las demandas de la FEMP sobre la financiación de los ayuntamientos, con seguridad podrá ponerse en marcha un buen proyecto para la ciudad (todas las ciudades podrán hacerlo). Y así contribuir a superar el miedo y la incertidumbre que tienen siempre el efecto añadido de frenar la economía y la actividad. Y que también, pienso, ayudaría a la fraternidad y la confianza en la justicia social.

Se enuncian en este post de forma esquemática una serie de medidas. Que formarían parte, con otras propuestas, de un plan de futuro para la ciudad. Un plan con el formato y contenidos propios de los documentos estratégicos, pero que además integraría, en los lugares oportunos, las medidas que se viese conveniente incluir de las que a continuación se proponen.

1º. Medidas de prevención y urgencia sanitaria. Tanto para frenar la propagación de posibles futuras epidemias como para tratar, en su caso, a gran cantidad de enfermos en poco tiempo.

  • Sectorización de la ciudad. Partir de la propuesta de Prada Poole (ya antigua), de forma que se puedan acotar las primeras zonas afectadas sin perjuicio de las zonas colindantes ni de la propia vida de la ciudad. No es difícil. Y está estudiado cómo llevarlo a cabo desde hace décadas. Podría evaluarse ahora su pertinencia.
  • Prever la posible necesidad sobrevenida de instalar hospitales de urgencia y disponer de los medios para levantarlos o acondicionar espacios existentes. Con un plan aprobado en Arquitectura.
  • Disponer permanentemente en los almacenes municipales de un volumen de EPIs suficiente para cubrir situaciones de urgencia.
  • Prever la posible activación de planes de desinfección de mercados, centros sanitarios y determinados espacios públicos.

2º. Medidas para hacer frente a la posible merma grave de ingresos de grupos de población en situaciones sobrevenidas (e incluso servicios extraordinarios de alimentación). Y frente a esa posible falta de ingresos, no solo atender a la necesidad, sino incluso al miedo por las consecuencias de una posible falta de ingresos. Y respecto al hambre, qué decir.

  • Poner en marcha la renta básica, y que el propio Ayuntamiento pueda implicarse (como lo ha hecho con la renta garantizada de ciudadanía) adelantando, si fuera necesario, su disponibilidad.
  • Respecto al alquiler de la vivienda: aumentar con mucha mayor rapidez el desarrollo del parque municipal de alquiler social. Y poner en marcha un nuevo programa de alquiler público.
  • Ampliar los fondos para ayudas de emergencia.
  • Desarrollar el albergue de transeúntes con urgencia, y diseñándolo con mayores exigencias de espacio, a la vista de la actual coyuntura.
  • Ampliar el servicio de comedor, incluso con distribución de comida a domicilio, en su caso. Institucionalizar el reparto a los sectores de infancia y mayores que pudieran necesitarlo, como ya se ha venido haciendo en la actual situación.

3º. Medidas para garantizar el confinamiento, si se decreta. En situación crítica, garantizar el vaciamiento de calles.

  • Dimensionar la plantilla de la Policía y la organización del servicio para prever situaciones sobrevenidas como la actual.
  • Frente a las emergencias, pensar en los servicios mínimos esenciales municipales (por ejemplo, averías obras).

4º. Medidas para mitigar el confinamiento en casa, y especialmente en las situaciones de soledad, que puede acentuarse. Hablemos primero del espacio: la vivienda como un espacio completo.

  • Vivienda mínima. Derecho abrir el debate, con propuesta de actuación en infraviviendas. Con garantía de soleamiento, espacio exterior (terraza, patio), luz, incluso vistas.
  • Promover fórmulas de coviviendas, o viviendas colaborativas (cohousing). Promover el cambio legal para permitirlas en suelos dotacionales.
  • Garantías de calefacción y servicios. Hogares cálidos.
  • Continuar y ampliar actuaciones de discriminación positiva de barrios (29 de octubre, las Viudas, etc.). Revisar el mapa del Plan de Vivienda. Y tener en cuenta que “el coronavirus se ceba en los barrios más pobres”.

5º. Medidas para facilitar y mitigar el confinamiento en casa, en servicios o actividades. Pensando sobre todo en las personas mayores. Y considerando que muchos ya viven habitualmente confinados. Teniendo en cuenta que es a los mayores a quienes más ha azotado la pandemia. Y que probablemente serán los más vulnerables en otras ocasiones. Pensar en su salud, su soledad, su futuro.

  • Incrementar la ayuda a domicilio y la teleasistencia.
  • Organizar actividades culturales y deportivas en casa, incluso en periodos no excepcionales.
  • Garantizar una buena información por distintos cauces. Y aumentar la conexión a redes y romper la brecha digital (por edad, condiciones socioeconómicas, formación, etc.).
  • Facilitar teletrabajo, con una implantación más amplia.
  • Prevención de delitos informáticos (“han surgido tiendas falsas, sitios web, cuentas de redes sociales y direcciones de correo electrónico que afirman vender estos artículos”). Porque, además, “ahora son las pandemias, pero hay otros riesgos potencialmente catastróficos como los medioambientales y los de la gobernanza responsable de la inteligencia artificial que no se pueden olvidar”.
  • Impulso a la participación desde casa (para mayores, jóvenes…).
  • Reconocer y apoyar asociaciones de pequeño ámbito, como las vecindades. (Hay ejemplos).
  • Favorecer el comercio online. Al parecer Correos ha dejado de repartir paquetes que superen cierto tamaño. Sin embargo, hay algunos artículos básicos, como una cafetera o una plancha, que se necesita comprar. Correos se ha visto desbordado y sus almacenes saturados. Y han restringido drásticamente la entrega de paquetes provenientes del comercio online. Debería evitarse.

6º. Medidas en defensa de la economía y el empleo en situaciones críticas. Recordando el papel de lo público. Aparte de medidas de apoyo a la industria (el Gobierno lo enfoca hacia los préstamos y proyectos), o relacionadas con el sector eléctrico, o de infraestructuras (el nuevo colector que hay que desarrollar, paralelo al ferrocarril), o de protección del turismo (hay actuaciones estatales, y debería trabajarse para “reposicionar” a España (y en concreto a nuestra ciudad) como destino seguro.

  • En el sector de la Construcción, diseño de un gran proyecto de rehabilitación general (vinculado también a la descarbonización de edificios).
  • En elementos de patrimonio cultural: organización de varias escuelas taller para actuar en 4 grandes contenedores (Catalinas, Azucarera, Lope de Vega y Depósito Locomotoras), y en ámbitos de parques y jardines.
  • Plan de acceso a edificios públicos infrautilizados (no sólo suelos).
  • Diseño de centros comerciales abiertos (y mucho más favorable al cumplimiento de la “distancia social”), con una red de calles jerarquizada. Facilitando el comercio online (no solo como servicio al confinamiento, sino como negocio abierto: el comercio online llegará al 10% tras la crisis sanitaria).
  • Garantizar la buena distribución y la logística. Para que no se rompa la cadena de suministro, organizar «mini hubs» (pequeños centros de operaciones logísticas cercanos a la demanda). El “último kilómetro” probablemente se consolidará como complemento de la logística, una vez que las ciudades vuelvan al ritmo normal (la micro distribución).
  • Impulsar el transporte de mercancías por ferrocarril (“la gran asignatura pendiente» de la logística española), que hoy solo supone un 3%.
  • Proteger el tejido cultural. Planificando un programa de actividades musicales, artísticas y de artes escénicas orientado a apoyar la producción artística local. Y también: defensa del IVA cultural 0%.

7º. Medidas para hacer frente al agravamiento de algunas cuestiones anteriores, como las referidas a los temas medioambientales y sociales, principalmente.

  • Defensa del Pacto Verde Europeo (que el PP europeo pone en cuestión, tras el aplazamiento de la Cumbre del Clima de Glasgow).
  • Impulso de la ecoagricultura de proximidad. Frente a las dificultades que se están poniendo al programa europeo «Farm to Fork», con el que se pretende reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción ganadera y agrícola.
  • Descarbonización: impulsar el proyecto de “direccionar el modelo energético hacia la descarbonización” 100% de la edificación.
  • Zonas bajas emisiones para hacer frente a la contaminación atmosférica: iniciar el proyecto.
  • Desarrollar la Agenda 2030. La pandemia del coronavirus nos hace dar cuenta de la globalización y sus consecuencias locales. No se trata solo de una crisis de salud pública, sino que afecta a todos los sectores de la sociedad. De ahí el valor de la Agenda, en unos momentos en que somos más conscientes de lo interconectado que está el mundo y el frágil equilibrio de la sociedad.
  • Movilidad, transporte público y espacio público. Instalación de numerosos cargadores de alta capacidad e impulso del transporte público 100% eléctrico.
  • Migraciones: no olvidarlo. Estudiar la posibilidad de eliminar la norma de empadronamiento durante un tiempo mínimo para acceder a servicios sociales.
  • Igualdad. Frente al “debilitamiento de la agenda feminista”.

8º. Medidas para intensificar la coordinación con entidades de mayor rango territorial o temáticas.

  • Mecanismos de coordinación con la MIG sobre asuntos relacionados con la crisis actual, pero también con otros que podrían acelerarse.
  • Mayor presencia e iniciativa en la FEMP, con propuestas relativas a nueva legislación (ley de vivienda y otras).
  • Mayor presencia en organismos específicos (por ejemplo, en instituciones de agricultura de proximidad y medio ambiente, gestión pública de infraestructuras, etc.).
  • Intensificar las intervenciones en redes de ciudades, en asuntos relacionados con la gestión de la crisis actual (Eurocities, por ejemplo, donde algunos ayuntamientos presentan sus “buenas prácticas” de este momento -Fuenlabrada, por ejemplo-; o de la Coalición Europea de Ciudades contra el Racismo, etc.).

9º. Medidas para evitar la paralización de asuntos menos urgentes, pero que deben resolverse lo antes posible.

  • Diseño y gestión del parque agroalimentario y logístico.
  • Continuar con el desarrollo de infraestructuras de ciudad, como el proyecto de integración ferroviaria. Revisar, en todo caso, plazos y aportaciones a la luz de las nuevas circunstancias.
  • Prever el desarrollo de la mejora de seguridad y funcionalidad de los accesos a la ciudad desde las vías radiales, y previsión de aparcamientos disuasorios.
  • En general, continuar con las previsiones de obras dirigidas a hacer más amable la ciudad. En la que variarán hábitos de consumo.
  • Proteger especialmente la participación activa en la cultura y el deporte.

101. Medidas para incentivar el papel del ayuntamiento como dinamizador social y de empleo, y hasta de moralidad pública (banca ética).

  • Fiscalidad: desarrollo del apartado de fiscalidad en el documento de la documento de la FEMP, con planteamientos más proactivos y propositivos.
  • Plantear que el Ayuntamiento opere con banca ética (donde “lo importante no es tanto el producto financiero en sí, (…) sino los criterios y la finalidad que establece una entidad a la hora de otorgar un crédito”.
  • Cumplimiento de los 150 puntos (revisado) y nuevo programa del gobierno (algunos son de otro momento).

Para elaborar un plan no basta con enunciar asuntos. Hay que prever un mecanismo de proceso de contactos, estudios, reuniones y toma de decisión. También hay que enmarcar lo que se plantee en el marco económico que pueda sustentarlo. Elegir lo prioritario, lo que se debe llevar más gasto y esfuerzo. Por de pronto hay que intentar redefinir los nuevos escenarios para 2021-2023. Luego vendrá 2030 y más allá, 2050. Hay que madurarlo, con vistas a la nueva situación general (nuevas necesidades, urgencias, problemas nuevos). Y pensarlo de manera que no haya merma de derechos sociales. Un término que estuvo de moda hace unos años, pero que ahora va a situarse en el centro del debate político y técnico es el de resiliencia. Organizar la resiliencia (la capacidad de un organismo -persona, ciudad- para superar circunstancias traumáticas, va a ser determinante. En los años 2012-2016 estuvo muy de moda relacionarla con las ciudades, pero se planteaba dirigida exclusivamente hacia cuestiones medioambientales.

Vivimos estos días tiempos distintos. Todo es extraño. La ciudad, desconocida como nunca. Estamos separados, pero nos sentimos más cerca. Las medidas tomadas por el Ayuntamiento han estado bien. Y nadie ha sido ajeno a la necesidad de ajustarse a una nueva situación. Pero importa pensar ahora qué hacer de cara a los próximos años, en la nueva situación. Vamos a vivir un escenario de cambios económicos, sociales y políticos difícilmente predecibles. Con todo, la política social ha de dominar el paisaje. A los ayuntamientos se nos va a pedir esfuerzos. Y habrá que promover una resiliencia viva, activa, para unos tiempos inéditos. Aprovechar la ciudad desconocida que se nos muestra ahora. Y no olvidar lo que pasa. Ni desatender a esa nueva y desconocida solidaridad que nos reclama.

(Imagen del encabezamiento: Valladolid de noche, el 21 de marzo. Juan Postigo en tribunavalladolid.com)

 


4 comentarios

  1. Inés Hierro Ordóñez - 18 abril, 2020 4:20 pm

    A la vista de la nueva gran crisis que se avecina y las numerosas vías de actuación que se proponen llevar a cabo desde el Ayuntamiento de Valladolid, surgen las siguientes cuestiones relacionadas con la reciente aprobación en el Pleno Municipal de 4 de febrero de 2020 de la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Valladolid:
    ¿Resultará esta nueva situación económica y social compatible con los planteamientos de esta Revisión, teniendo en cuenta que fue redactada en un contexto de progresiva salida de la crisis anterior, previendo una reactivación de la actividad económica, y una expansión prudente y moderada a medio plazo?
    ¿Podría emplearse la Revisión del PGOU como herramienta para hacer frente en el municipio de Valladolid a la presente crisis económica y social provocada por el coronavirus?
    Y en ese caso, ¿no precisaría algún tipo de ajuste para adaptarse a esta nueva situación?

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    • saravia - 19 abril, 2020 5:36 pm

      Buenas tardes, y muchas gracias por comentar la propuesta. Es verdad que el PGOU se ha redactado en un contexto económico y social distinto al que nos vamos a encontrar en los próximos meses. Pero por el carácter que tiene el documento aprobado provisionalmente, pienso que será compatible con la crisis. Pues se ha puesto el empeño en la moderación y la flexibilidad de las propuestas. Creo que, en principio, va a ser muy útil poder contar con un documento ordenado, actualizado y completo del urbanismo de la ciudad. Lo cual va a tranquilizar mucho la actividad. Y eso sí, podrán irse incorporando al mismo propuestas de muy diverso tipo (de vivienda, de acción social, incluso la de una posible «sectorización de la ciudad», que se enuncia más arriba, u otras) que posiblemente precisasen de la tramitación de modificaciones. Pero eso es normal, como sabes. Lo fundamental, creo, es que el nuevo plan lo podría ir incorporando sin tensiones ni problemas nuevos.

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  2. Jesús - 19 abril, 2020 12:11 pm

    Amigo Manuel, de acuerdo en el guión que propones. En mi opinión hay un elemento que falta por incorporar y que, en este periodo de confinamiento, está obscurecido y apenas presente, el colectivo de Protección civil y una educación cívica de saber cómo actuar, que debería ser el auténtico coordinador de las actuaciones a desarrollar en una sociedad corresponsable de su propia supervivencia. No participo de este modo actual de gestión con una imagen y discurso de guerra (Presidente, ministros, mandos militares y policiales…, decidiendo..) y la ciudadanía silenciada en su responsabilidad, sometida a criterios de obediencia sin más. Algo debe de llevarnos a reflexionar si también ha faltado un empoderamiento de la ciudadanía (urbana y rural) para haber dado una respuesta a esta pandemia, y no sólo desde la autoridad a imponer. ¡Queda tanto por contruir en este ámbito!

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    • saravia - 19 abril, 2020 5:39 pm

      Muchas gracias, Jesús. Tienes razón. Totalmente. Tanto en el papel de la Protección Civil como en empeñarse en ver las cosas a través de un «discurso de guerra». Podría valer como metáfora de muerte y destrucción, pero no como modelo de gestión. Repito que, en mi criterio, tienes razón.

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