Blog de Manuel Saravia

Día a día

Adagios sobre adagios

Las palabras que significan un par de cosas bien distintas están muy bien para jugar. Por ejemplo, adagio. Que cuando procede del latín es como un refrán, un proverbio o una sentencia. Y que cuando viene del italiano alude a un determinado “tempo” musical. Pues si esa ambivalencia nos invita[…]

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La ciudad del dolor de cabeza

En el libro El cielo a medio hacer, del poeta sueco y Premio Nobel de Literatura 2011 Tomas Tranströmer (1931-2015), se contiene un brevísimo escrito titulado “La casa del dolor de cabeza”. Es buenísimo. Empieza así: “Me desperté en el mismo centro del dolor de cabeza”. Y no, no parece[…]

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Oporto

La ciudad es un desastre. Como Valladolid. Como todas las ciudades interesantes. Como Nápoles, pero en Portugal. Y sin embargo, ¿hay alguna ciudad más encantadora? (vale: quizá Nápoles). Una ciudad con río y frente al mar. Con una topografía abrupta. Donde se huele el agua del mar y “su silenciosa[…]

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Centinelas y cabezadas

Casi por casualidad me he encontrado con una cita estupenda. Está en la presentación de un libro del XVI y me ha encantado. Corresponde al traductor (al humanista, que nos dicen en sus biografías) Pedro Simón Abril, quien en la introducción de un texto de Aristóteles vertido por él al[…]

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El beso de Judas

Los que se dedican (nos dedicamos) a la política saben (sabemos) que entre la verdad y la no verdad (que no es la mentira, por favor, seamos serios) hay una línea extremadamente fina. Probablemente roja (siempre la delgada línea es roja). Es cierto: la verdad es esquiva. Como se puede[…]

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Pliegues

Decía Gómez Pin (en El drama de la ciudad ideal) que quien intente construir una ciudad o un paisaje “que recree la verdad” de lo urbano y lo territorial, ha de dirigirse a “la singularidad de la forma perturbada, a la intrínseca pluralidad de sus epifanías”, de sus manifestaciones. Las[…]

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Tropismos

Procesos subterráneos. Nos interrelacionamos en procesos interminables. Entre nosotros y con el mundo. También con unos objetos que se calientan con nuestro contacto. Vale. A veces esos procesos se ven. Y los ponemos nombre. Pero la mayor parte de las veces, solo los sentimos de forma confusa. Y se quedan[…]

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Los regalos de Cadmo

Ayer fue día de regalos (bueno: de alguna forma todos los días son de regalos, ¿no?). En el encantador librito de Antonio Basanta Leer contra la nada (Siruela, 2017) se cuentan, con todo lujo de detalles y como si se tratase de un guión cinematográfico, las bodas de Cadmo y[…]

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Cada “ahora”

Ciclos, ciclos, ciclos. Todo está lleno de ciclos (ahí están los calendarios). Ciclos que se entrenudan como los rabos de las cerezas: si tiras de uno vienen todos detrás. Las noches y los días se suceden. Los amaneceres y los ocasos. Los ritmos del sol y de la luna. Los[…]

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Observadores de nubes

Tres cosas breves. La primera. Uno de los hechos que acompañan habitualmente a la falta de lluvia es la falta de nubes (ya: elemental). Y sin ellas no puede configurarse más que un paisaje desértico de silencio. Así estamos: esperando a las nubes. La arboleda del mar, como alguien las[…]

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