Blog de Manuel Saravia

Día a día

Oporto

La ciudad es un desastre. Como Valladolid. Como todas las ciudades interesantes. Como Nápoles, pero en Portugal. Y sin embargo, ¿hay alguna ciudad más encantadora? (vale: quizá Nápoles). Una ciudad con río y frente al mar. Con una topografía abrupta. Donde se huele el agua del mar y “su silenciosa[…]

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Centinelas y cabezadas

Casi por casualidad me he encontrado con una cita estupenda. Está en la presentación de un libro del XVI y me ha encantado. Corresponde al traductor (al humanista, que nos dicen en sus biografías) Pedro Simón Abril, quien en la introducción de un texto de Aristóteles vertido por él al[…]

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El beso de Judas

Los que se dedican (nos dedicamos) a la política saben (sabemos) que entre la verdad y la no verdad (que no es la mentira, por favor, seamos serios) hay una línea extremadamente fina. Probablemente roja (siempre la delgada línea es roja). Es cierto: la verdad es esquiva. Como se puede[…]

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Pliegues

Decía Gómez Pin (en El drama de la ciudad ideal) que quien intente construir una ciudad o un paisaje “que recree la verdad” de lo urbano y lo territorial, ha de dirigirse a “la singularidad de la forma perturbada, a la intrínseca pluralidad de sus epifanías”, de sus manifestaciones. Las[…]

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Tropismos

Procesos subterráneos. Nos interrelacionamos en procesos interminables. Entre nosotros y con el mundo. También con unos objetos que se calientan con nuestro contacto. Vale. A veces esos procesos se ven. Y los ponemos nombre. Pero la mayor parte de las veces, solo los sentimos de forma confusa. Y se quedan[…]

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Los regalos de Cadmo

Ayer fue día de regalos (bueno: de alguna forma todos los días son de regalos, ¿no?). En el encantador librito de Antonio Basanta Leer contra la nada (Siruela, 2017) se cuentan, con todo lujo de detalles y como si se tratase de un guión cinematográfico, las bodas de Cadmo y[…]

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Cada “ahora”

Ciclos, ciclos, ciclos. Todo está lleno de ciclos (ahí están los calendarios). Ciclos que se entrenudan como los rabos de las cerezas: si tiras de uno vienen todos detrás. Las noches y los días se suceden. Los amaneceres y los ocasos. Los ritmos del sol y de la luna. Los[…]

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Observadores de nubes

Tres cosas breves. La primera. Uno de los hechos que acompañan habitualmente a la falta de lluvia es la falta de nubes (ya: elemental). Y sin ellas no puede configurarse más que un paisaje desértico de silencio. Así estamos: esperando a las nubes. La arboleda del mar, como alguien las[…]

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Mano lenta, y otras lentitudes

Eric Clapton es Dios. No lo digo yo: es su apodo de tantos años en los que militó en Cream. Sí: le llamaban Dios, por su extraordinaria habilidad (sobrehumana) en el manejo de la guitarra. Si Dios existiese y tocase la guitarra… lo haría como él. O casi. Pero también[…]

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Tonterías con zancos

Según creo, sigue siendo frecuente el desprecio por los enunciados de intenciones que no llevan aparejados los medios para llevarlas a efecto. Pero es algo que viene de atrás. El filósofo Jeremy Bentham, por ejemplo, calificaba hace dos siglos a los derechos humanos como “tonterías retóricas, tonterías con zancos”. Según[…]

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