Blog de Manuel Saravia

En el aniversario de John Lennon

Amabilizar, sencillamente, la ciudad

Es un buen objetivo: ¿alguien lo duda? Ya lo hemos dicho, y seguimos en ello. Hacer más amable la ciudad. Luego, una vez hecho, no nos daremos cuenta. Pasarán, como tantas cosas tantas veces, desapercibidos los esfuerzos por haber hecho más acogedora, amable, hospitalaria y agradable la ciudad. Pero, con todo, habrá merecido la pena. Hay que conseguir mejorar la vivienda, la movilidad, las dotaciones, los servicios. Pero lograr también que la ciudad sea más cordial y benévola. Y la verdad es que no parece un objetivo demasiado difícil.

Se trata, desde luego, de desactivar la violencia del tráfico, las violencias verbales (demasiada bronca pública innecesaria), los ruidos. También esa dureza de que a veces hacemos gala (“es que los castellanos somos muy recios”, y otras frases parecidas). La falta de sensibilidad en el diseño urbano, tantas veces. Y por supuesto, las violencias llamadas “estructurales” (la pobreza, la discriminación, la marginación, el abandono). A todas hemos de hacer frente. Y en esa tarea de amabilizar la ciudad nos proponemos sugerir también algunas actuaciones ciertamente menores, pero que pueden ofrecer un tono, una actitud, y servir de invitación a colaborar por el objetivo general. Propuestas que implican algunos cambios normativos (y también actuaciones de fomento), como en el caso de los dos ejemplos que siguen.

Cambios normativos: el primero, por ejemplo, referido a la posible coexistencia de bicis y peatones (exigiendo, por cierto, que la bici vaya en ese espacio compartido a la velocidad del peatón, el más débil). Una convivencia que permitiría enlazar muchos de los itinerarios actuales de las bicis. De hecho ya funciona así en los recorridos del río, donde hay bastantes itinerarios compartidos por bicis y paseos peatonales. Por ejemplo, el carril bici que se despliega desde la chopera de la Guardia Civil a Juan de Austria, pasando por debajo del Puente Colgante. Pero si enlazas con el Museo de la Ciencia hay también un camino peatonal que se puede utilizar hasta el Puente de Arturo Eyries. Y puedes pasar hacia la carretera de Salamanca, etc. Y por el otro lado se extiende todo hasta llegar a la playa, donde hay un camino de tierra y un paseo con acera, que de hecho se usa para las bicis que se alquilan en la playa, donde ya está admitida de hecho la compatibilidad. Se trataría de extender esta convivencia a toda la ciudad, intentando unir pasos difíciles para enlazar tramos sueltos de carril bici (por ejemplo: entre el carril bici de Zambrana y la ronda interior sur hay un tramo sin enlazar; un tramo muy corto en el que la bici podría ir sobre la acera, en un recorrido bien señalizado).

Actuaciones de fomento: pues también sugerimos la ocupación de los suelos residenciales, aprovechando los espacios de calle, de las aceras, conforme a esa imagen holandesa de la imagen superior, con algún banco ocasional o pequeñas zonas verdes. O esas otras actuaciones de gestión pública (un ejemplo: el nuevo barrio de Arabianranta, en Helsinki), donde una serie de artistas han distribuido sus aportaciones en el espacio urbano, haciéndolo, más interesante, otorgándole identidad, favoreciendo la visita, ordenando los recorridos y ofreciendo, en suma, una imagen mucho más atractiva del conjunto. También hay que promoverlo, sin duda. Permítasenos sintetizar en un cuadro (todavía bastante críptico, es cierto, pero que confiamos en poder explicar en detalle, más adelante) el conjunto de actuaciones que sugerimos, en los campos cultural, social, económico y urbanístico, para las distintas zonas de la ciudad, en la búsqueda de este mismo objetivo:

 

(Imagen: A través de Central Park, imagen procedente de citiesandme.com)


4 comentarios

  1. Alberto Bustos - 10 octubre, 2010 10:18 am

    Me parece fundamental el fomento de los espacios de relación no consumista en la ciudad. Tenemos grandes carencias, pero quiero destacar especialmente a un sector de edad, clave para ir construyendo un modelo de relaciones solidario, amable y participativo: Los chavales y chavalas de 12 a 16 años. ¿Dónde van? ¿Dónde se relacionan fuera del aula y del “chat”? Hablamos de una edad en la que empiezan a renegar un poquito de ir al parque de la mano de sus padres, para poder ir…..¿dónde?. Los adolescentes se encuentran con que se les prohíben cosas, se les mira con desconfianza (!ya se sabe que los medios de comunicación dicen que son peligrosos delincuentes en potencia y que no respetan ni a la madre que los parió!), unido a que van pasando cosas en sus cuerpos y en su cabeza que no acaban de comprender del todo.
    Con este panorama los muchachos y muchachas se refugian en su ordenador, esperando el ansiado momento de acceder con más ganas que nunca a lo que se les prohíbe.
    Necesitamos programas estables de ocio diurno y nocturno, espacios autogestionados por los jóvenes y adolescentes, educadores de calle, fomento y apoyo al asociacionismo…y un poquito más de respeto, comprensión y compromiso por parte de padres, profes y medios de comunicación
    Aquí dejo un enlace a una escena de “Barrio” con unos chavales un tanto desorientados
    http://www.youtube.com/watch?v=Q7lxdGqwypk

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  2. Carmen - 12 octubre, 2010 12:25 am

    Completamente de acuerdo Alberto. Y si no somos capaces de facilitar esos espacios, mucho me temo que serán otros quien lo hagan… aprovechandose de la necesidad de grupo y reconocimiento que todas y todos tenemos, y más a esa edad (y enlazo con la reflexion sobre los brotes de racismo, que me temo que se van a ir agudizando…)

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  3. saravia - 12 octubre, 2010 8:03 am

    Es cierto, pero no va a ser fácil. Poner en marcha “programas estables de ocio diurno y nocturno”, preparar “espacios autogestionados por los jóvenes y adolescentes” que puedan colaborar en el reconocimiento propio, disponer educadores de calle que ayuden a ese objetivo, fomentar el asociacionismo y fomentar también “el respeto, la comprensión y el compromiso” de todos es una tarea necesaria, sin duda. Pero muy difícil. Pronto empezaremos a pensar en el detalle del programa social, y ahí nos la jugamos. Ahí hemos de esforzarnos por acertar.

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