Blog de Manuel Saravia

doscientos domingos

Nada es imposible

Recuerdo vivamente la primera vez que subí a un avión. Madrid-Barcelona. Y recuerdo perfectamente, como si fuera ahora mismo, el momento del despegue. Solo pude pensar: imposible. Es imposible. Absolutamente imposible. Y sin embargo… subió, y subió, y subió. Nada hay imposible, amigo. Cada vez que despega un avión lo[…]

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Acuarela de Valladolid

Aunque pongo una de ellas en el encabezamiento de este post, no quiero ahora referirme a las acuarelas que se realizan en el concurso de pintura rápida de San Pedro Regalado (las hay preciosas). Sino rememorar la conocidísima canción del locutor deportivo Ary Barroso titulada “Aquarela do Brasil”. Que la[…]

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Entrar en el mar

Las ciudades, como los árboles y las serpientes, nacen del suelo. Y como los árboles y las serpientes, no pueden cerrar los ojos ni siquiera cuando duermen. Pobres. Esa expresión, “las ciudades nacen del suelo”, la dijo Eliseo Reclus, sobre quien se acaba de publicar un curiosísimo libro que explica[…]

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El fracaso feliz de Nueva York

La ciudad de Nueva York es pródiga en enseñanzas para la historia urbana. Señalaré diez términos de esa exuberancia. Fragilidad. Es una ciudad de máxima fragilidad. Como las mariposas, ofrece el brillo de lo efímero, a punto, en cada instante, de desvanecerse. Pero, como ellas, también siempre renaciendo. Diez años[…]

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Adagios sobre adagios

Las palabras que significan un par de cosas bien distintas están muy bien para jugar. Por ejemplo, adagio. Que cuando procede del latín es como un refrán, un proverbio o una sentencia. Y que cuando viene del italiano alude a un determinado “tempo” musical. Pues si esa ambivalencia nos invita[…]

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La ciudad del dolor de cabeza

En el libro El cielo a medio hacer, del poeta sueco y Premio Nobel de Literatura 2011 Tomas Tranströmer (1931-2015), se contiene un brevísimo escrito titulado “La casa del dolor de cabeza”. Es buenísimo. Empieza así: “Me desperté en el mismo centro del dolor de cabeza”. Y no, no parece[…]

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Oporto

La ciudad es un desastre. Como Valladolid. Como todas las ciudades interesantes. Como Nápoles, pero en Portugal. Y sin embargo, ¿hay alguna ciudad más encantadora? (vale: quizá Nápoles). Una ciudad con río y frente al mar. Con una topografía abrupta. Donde se huele el agua del mar y “su silenciosa[…]

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El beso de Judas

Los que se dedican (nos dedicamos) a la política saben (sabemos) que entre la verdad y la no verdad (que no es la mentira, por favor, seamos serios) hay una línea extremadamente fina. Probablemente roja (siempre la delgada línea es roja). Es cierto: la verdad es esquiva. Como se puede[…]

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Tropismos

Procesos subterráneos. Nos interrelacionamos en procesos interminables. Entre nosotros y con el mundo. También con unos objetos que se calientan con nuestro contacto. Vale. A veces esos procesos se ven. Y los ponemos nombre. Pero la mayor parte de las veces, solo los sentimos de forma confusa. Y se quedan[…]

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