Blog de Manuel Saravia

doscientos domingos

La violinista ordena el mundo

En la película titulada El concierto (Le concert, 2009, dirigida por Radu Mihăileanu) se narra una historia de frustraciones, recuerdos dolorosos, “desconcierto” y finalmente música. Pero lo que me interesa destacar es la magnífica escena del principio de ese concierto que es el centro de todo el relato. Pues los[…]

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Tropismos

Procesos subterráneos. Nos interrelacionamos en procesos interminables. Entre nosotros y con el mundo. También con unos objetos que se calientan con nuestro contacto. Vale. A veces esos procesos se ven. Y los ponemos nombre. Pero la mayor parte de las veces, solo los sentimos de forma confusa. Y se quedan[…]

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Los regalos de Cadmo

Ayer fue día de regalos (bueno: de alguna forma todos los días son de regalos, ¿no?). En el encantador librito de Antonio Basanta Leer contra la nada (Siruela, 2017) se cuentan, con todo lujo de detalles y como si se tratase de un guión cinematográfico, las bodas de Cadmo y[…]

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Cada “ahora”

Ciclos, ciclos, ciclos. Todo está lleno de ciclos (ahí están los calendarios). Ciclos que se entrenudan como los rabos de las cerezas: si tiras de uno vienen todos detrás. Las noches y los días se suceden. Los amaneceres y los ocasos. Los ritmos del sol y de la luna. Los[…]

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Observadores de nubes

Tres cosas breves. La primera. Uno de los hechos que acompañan habitualmente a la falta de lluvia es la falta de nubes (ya: elemental). Y sin ellas no puede configurarse más que un paisaje desértico de silencio. Así estamos: esperando a las nubes. La arboleda del mar, como alguien las[…]

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Mano lenta, y otras lentitudes

Eric Clapton es Dios. No lo digo yo: es su apodo de tantos años en los que militó en Cream. Sí: le llamaban Dios, por su extraordinaria habilidad (sobrehumana) en el manejo de la guitarra. Si Dios existiese y tocase la guitarra… lo haría como él. O casi. Pero también[…]

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Tonterías con zancos

Según creo, sigue siendo frecuente el desprecio por los enunciados de intenciones que no llevan aparejados los medios para llevarlas a efecto. Pero es algo que viene de atrás. El filósofo Jeremy Bentham, por ejemplo, calificaba hace dos siglos a los derechos humanos como “tonterías retóricas, tonterías con zancos”. Según[…]

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Mirándonos en el espejo

Entonces Alicia salta al otro lado del espejo. Supongamos, le dice al pequeño gato, “que hay un camino para atravesar el espejo y pasar a la casa del otro lado”. Y empieza el juego de los “como si”, mediante el cual Alicia inventa un universo más allá de las apariencias,[…]

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Aviones de papel

La gracia estaba en la duración del vuelo. Si conseguías que el avioncillo se mantuviese mucho tiempo, bajando poco a poco, despacio, majestuoso, planeando con elegancia, eras un hacha. Eras un ingeniero de papel. Qué bien estaban los aviones de papel. Sobre todo, desde luego, los perfectos. La verdad es[…]

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Con la dulzura de las sirenas

Recordaba Emil Cioran que “en la antigüedad se decía que la doctrina de Epicuro tenía ‘la dulzura de las sirenas”. Y comentaba: “Perderíamos el tiempo buscando el sistema moderno que pudiera merecer ese elogio”. La frase es, según creo, enormemente sugerente. Intentemos desentrañarla un poco. Las sirenas (lo sabemos) son[…]

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