Blog de Manuel Saravia

Finalmente el Cine Castilla

(Hilo 22)

Desde hace 33 años se reclama por los vecinos de Girón (o Jirón: no se enfaden) y por algunas formaciones políticas (IU, especialmente), la rehabilitación y reapertura del Cine Castilla. Hace algunas semanas tuvimos ocasión de visitar el edificio, acompañados de técnicos y responsables políticos de la Junta de Castilla y León (la actual propietaria, a quien agradecemos la deferencia). Porque en el pasado mes de mayo se solicitó, por parte del Ayuntamiento (primero se había concertado por la Concejalía de Planeamiento Urbanístico y Vivienda, después se planteó como moción por el Grupo Municipal Ciudadanos), la cesión del inmueble.

Es cierto que se trata de una transmisión complicada. En primer lugar, por la complejidad administrativa. Pues en el edificio no solo están el espacio y las instalaciones del cine, sino que el inmueble también alberga el espacio que viene utilizando el Teatro Corsario (con su programa ‘Patio Corsario’) y otros locales que se utilizan como bar y vivienda. Ahí está la sede de la asociación familiar San Pío X. De manera que hay que contemplar los compromisos existentes con tales usuarios. Pero es que además el edificio no está bien. Su construcción es precaria (la construcción, con poquísimos medios materiales, es un alarde, ciertamente). Y además su estado de conservación no es bueno.

El edificio data de la década de 1950, y en origen se planteó como Hogar del Productor. Sus arquitectos fueron Julio González e Ignacio Bosch. El promotor, el Instituto Nacional de la Vivienda. Su historia, su construcción y características arquitectónicas se comentan en el reciente libro de Daniel Villalobos, Sara Pérez e Iván Rincón, Cines de Valladolid. Fui a consultar el proyecto y expediente al archivo municipal, pero no está. Se guarda en el provincial, con los documentos del Patronato que construyó el barrio Girón. En el nuestro solo constan las sucesivas órdenes de ejecución que se dictaron en las últimas décadas por Disciplina Urbanística.

Fue cine hasta 1998. Denominado Cine Castilla desde finales de 1975, siguió siendo un edificio fundamental para el ocio del barrio. Ofrecía sesiones dobles y continuas, y funcionaba ocasionalmente como sala de teatro. También albergaba reuniones y asambleas. Se transfirió a la Junta de Castilla y León en 1982. Y más tarde fue utilizado por la Asociación Vecinal Valle de Olid. En 2015, varios vecinos convocados por la Asociación lavaron y pintaron su fachada como acto reivindicativo. Luego vinieron más actos con esa misma finalidad. Y se rodó una película documental, titulada Scarlett en la calle del Olvido, insistiendo en la propuesta.

La verdad es que no va a ser fácil mantenerlo en su estado actual. Habrá que hacer, probablemente, una actuación radical, casi un vaciado. Pero merece la pena asumir el espacio (esté como esté: las exigencias de rehabilitación previa que se argumentaban en anteriores gobiernos como excusa para no hacerse cargo del edificio, eran eso: simples excusas). Pues el Ayuntamiento se ha hecho con otros edificios de la misma época (como el que actualmente ocupa el Espacio Joven, también cedido por la Junta), y se han conseguido espacios magníficos. El argumento debe ser (según creo): se asume porque forma parte del barrio y es querido como tal.

Lo más emotivo de la visita que hicimos, al menos para mí, fue el acceso a la cabina de proyección, donde se ve aún el soporte de los proyectores, de las viejas “máquinas de proyectar sueños”. Porque allí, la alusión al Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore (y la música de Morricone) es inevitable. Y por eso mantener el edificio se convierte en un propósito de resistencia (frenar de alguna forma el devenir que se supone inevitable de la decadencia de estos espacios).

No creo que en los meses próximos pueda llevarse a cabo la rehabilitación completa. Pero sí la cesión (que ya está en marcha, dentro de la Junta, con buena predisposición. De nuevo hay que resaltar el buen hacer de Gregorio Muñoz). Y se podrá realizar el primer informe técnico sobre su estado. A partir de ahí habrá que proponer una actuación arquitectónica coherente. E iniciar el proyecto de rehabilitación o reestructuración, resolviendo en paralelo los aspectos administrativos con los actuales usuarios. La solicitud formal de cesión ya está hecha. Creo que no puede esperarse más. Pero tampoco deberíamos conformarnos con menos.

Este asunto nos lleva a recordar buenas referencias de otras actuaciones similares (la verdad es que hay muchos ejemplos a los que aludir). Fue muy vivo el rescate del Cine Doré, de Madrid. O el Imperator (de Rio de Janeiro). O el muy nombrado Cine de Roma (de Bruselas). Pero hemos elegido La Piojera: “el viejo cine teatro huele a historia y a futuro”, en el barrio Alberdi, de Córdoba (Argentina). Transcurridos 90 años desde su inauguración, y a más de veinte de su último cierre, se reabrió. Llamada primero “Cine Moderno” y más tarde “Teatro Colón”, un colectivo de organizaciones se hizo cargo de la recuperación de este espacio para la cultura del barrio: se puso en marcha el espacio de gestión participativa del Centro Cultural La Piojera.

Sobre su significado para el barrio extraemos este párrafo: “¿Qué significaba un cine de barrio? “Un espacio donde podés entrar a las dos de la tarde y salir a las ocho de la noche, después de ver tres películas continuadas por el precio de una. Una sala donde, en la época en la que no había internet, ni plasmas, ni celulares, las escuelas llevaban a lxs niñxs (los piojos y las piojas) a ver películas. Un lugar que, con un puñado de monedas y pocos títulos en cartelera, era sin dudas la mejor opción para las tardes de invierno o las húmedas noches de verano”. Ahora, desde 2019, se ha querido que vuelva a ser un espacio de cultura en el que el barrio se reconozca. Y así ha de ser también el viejo Cine Castilla de Girón (o Jirón, perdón) que nos proponemos rescatar de la ruina.

(Imágenes del Cine Castilla, hoy -procedente del Día de Valladolid-, y antaño -de El Norte de Castilla. Y del interior de La Piojera -extraída de unrato.artes.unc.edu.ar).


3 comentarios

  1. Fernando - 5 de noviembre de 2021 10:52

    Me ha gustado leerte, y Girón o Jirón necesita de tu compromiso y necesita esos espacios culturales que hacen crecer al barrio, de momento ya se esta remodelado la plazoleta, quedando estupendamente.

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  2. Jaime - 7 de noviembre de 2021 10:09

    Hola Manuel,
    Me ha gustado mucho tu artículo y tu alegato, que ha sido siempre el nuestro (de los vecinos del barrio).
    Será complicado recuperar el edificio y seguramente una utopía que vuelva a ser cine, pero seguro que se puede reconvertir a un nuevo uso para el disfrute del barrio y la ciudad.
    No he tenido oportunidad de leer el libro al que haces mención (y no sé si el dato sale de ahí) pero revisa el año hasta el que fue cine pues yo llevo viviendo desde que nací (38) y nunca recuerdo haberlo visto abierto. Igual te ha bailado un número.
    Una pregunta por si puedes contestarme: ¿Realmente se conserva el proyecto del barrio? Yo solo he encontrado algún plano no definitivo… Pero si fuera así el ayuntamiento debería hacerse con él, y eso evitaría la destrucción paulatina del aspecto del barrio (conjunto con proyecto desde hace muchos años ..). Cada día desaparece uno de los 3 o 4 elementos estilísticos que tiene: alero de teja, color blanco, terrazas o galerías con celosía de ladrillo y poco más.
    Y por último, ya sé que se quiere reabrir el debate sobre los nombres, pero jamás vi a nadie que vivió la guerra o el franquismo (los moradores iniciales, mis abuelos entre otros) ofendidos con el nombre. Y eso que el barrio siempre fue de amplia mayoría de izquierda.
    Creo que los ofendidos somos los jóvenes y, sinceramente, creo que si nuestros mayores no quisieron abrir frentes nosotros no tenemos el derecho.
    Un saludo

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  3. Emilio - 8 de noviembre de 2021 19:32

    Me gustaría hacer algún comentario y corrección con respecto a los locales del Cine Castilla. Desde sus inicios la A.V Valle de Olid reivindicó los mencionados locales para cubrir las carencias que tenía el barrio con respecto a locales para desarrollar las actividades de la Asociación y del resto de entidades vecinales ( Amas de casa, jovenes, tercera edad,etc.).Este tema junto con el cambio de nombre del barrio, fueron unas de las primeras reivindicaciones que se hicieron al primer Ayuntamiento democrático allá por el año 1980.Serian 40 y no 33 los años que los vecinos venimos reclamando dichos locales y el cambio del nombre.Pero como veréis en ambas cosas hemos tenido poco éxito.
    Con respecto a la recuperación de los locales, después de oír a Saravia las dificultades técnicas para recuperar el edificio, se me presenta una duda,¿no recuperaría el Ayuntamiento un solar?.Ahí lo dejo.
    La ocurrencia de cambiar la G por la J en el nombre del barrio son paños calientes.Hay una ley de Memoria histórica desde el 2014, que nos puede gustar más o menos, pero la leyes están para ser cumplidas, sin entrar en otras motivaciones que las habría.

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