Blog de Manuel Saravia

Han sido los funcionarios

Mezquitas como oficinas en Manhattan

Lo peor que puede pasar con la religión es, en mi opinión, que se trate a sus asociaciones de forma diferente a como se trata a cualquier otra asociación cultural. Diferente para favorecerlas o para reprimirlas. Por lo que he podido leer, el caso del proyecto de una mezquita en la Zona Cero de Nueva York es ejemplar en este sentido. Una asociación legal, la Córdoba House, presentó un proyecto en el Ayuntamiento y solicitó licencia para construir un Centro Cultural (inicialmente denominado Córdoba House y luego Park 51) en un edificio en restauración, a sólo dos manzanas del lugar de los atentados del 11-S. Un centro islámico de 13 plantas y 9.300 m2 con mezquita, auditorio, locales comerciales, aulas y piscina.

Al parecer, aunque el edificio es antiguo, de 1850, nunca había sido designado “punto de referencia” (un tipo de catalogación). En él estaba instalada una tienda de ropa llamada Burlington Coat Factory. Pero se intentó frenar el proyecto aplicando la legislación de monumentos. Se dijo que le afectaban las prohibiciones de los inmuebles protegidos por su singularidad (como lo está, por ejemplo, y por citar el caso más claro, el Empire State), y pasó a examen de la Comisión de Monumentos. Y aquí viene lo bueno: a pesar de que, según un sondeo de la CNN, el 70% de los estadounidenses se oponen al proyecto, los funcionarios de la Comisión, simplemente cumpliendo la legislación, lo aprobaron (9 votos a favor, ninguno en contra). No lo consideraron landmarked site. No consideraron ningún otro aspecto fuera de su misión específica (por ejemplo, sobre la financiación del proyecto, sobre la que se han extendido sospechas).

Han sido los funcionarios. Luego vino el Alcalde Bloomberg, que había tratado por todos los medios de quitarse del medio, diciendo que el Ayuntamiento “no tiene nada que decir sobre un particular desarrollo inmobiliario siempre que cumpla con las normativas municipales” (según cuenta Antonio Caño en El País). Más tarde, con todo decidido, Obama ha declarado que «los musulmanes tienen el mismo derecho que cualquiera a practicar su religión (…). Y eso incluye el derecho a construir un lugar para la oración y un centro comunitario en propiedad privada en el Bajo Manhattan». Pero el trabajo duro ha sido de los funcionarios. No es de extrañar que en la web de los promotores les incluyan en los agradecimientos, citándolos hasta en tres ocasiones.

(Imagen: 45 Park Place in Manhattan, the former Burlington Coat Factory. 2010-08-04. Fuente: Burlington Coat Factory Park Place NYC oo9.JPG)


2 comentarios

  1. fernando_mh - 15 agosto, 2010 4:43 pm

    Afortunadamente, aquí y en Manhattan, existen funcionarios que no se dejan manipular tan sencillamente por demagogias de políticos pacatos, sin principios, gobernantes atentos únicamente a mantenerse en el machito a costa de coherencia y ecuanimidad.

    Una razón más para que los autodenominados «liberales» pretendan cargarse la función pública adelgazando hasta la anemia la administración, privatizando lo privatizable: las contratas siempre serán más domesticables que un funcionario honesto.

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  2. saravia - 16 agosto, 2010 10:01 am

    Totalmente de acuerdo. La figura del funcionario es esencial para la defensa de la democracia.

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