Blog de Manuel Saravia

Niño Becerra no funciona

Un diagnóstico económico más que precario

Ya: qué otra cosa podríamos decir. Frente a un economista que insiste una y otra vez en que no hay nada que hacer (o peor aún: se hace lo que hay que hacer, todo el mundo hace lo que tiene que hacer, pero no vale para nada), cuando no hay nada que hacer contra la corriente, es evidente que sobramos todos. O casi todos (quizá se salve “un grupo de técnicos coordinados a nivel internacional, técnicos en lo monetario, (que) dirá que hay que ir por ahí”). Sobran, evidentemente, los pobres (“los pobres han sido necesarios hasta ahora para elevar al mayor número posible a la categoría de clases medias”). Sobra la clase media (“hoy hasta las clases medias son innecesarias”). Curiosamente no dice que sobren los ricos, aunque también podría hacerlo. Sobra todo. Qué más da. De acuerdo con su diagnóstico, lo verdaderamente importante es… pues ahora no caigo, pero algo habrá importante. A cualquiera le llamaría la atención que, con lo mal que está todo, no se rebelase nadie; pero “mis alumnos no son revolucionarios… Estarán de botellón, se irán a Somalia y se fumarán un canuto, pero no son folloneros”. ¿Que sus alumnos no son todo el mundo? Y qué más da.

En fin: que todo está fatal, ya os lo dije; pero no va a pasar nada, porque estamos drogados, más o menos. O porque nos drogarán (“se legalizará la marihuana como se hizo con el alcohol en los años treinta”), aunque tampoco se sabe bien quiénes lo harán, porque ni siquiera quedan identificados en el discurso de Niño Becerra los interesados en que las cosas funcionen así de mal. El mensaje es éste: “A medio plazo lo único que hay que hacer es sobrevivir”, porque “la democracia es para la abundancia. Cuando no la hay, es difícil ser demócrata”. Qué desastre de vida. No tenemos nada que hacer, salvo ver pasar el tiempo, mirando al cielo, por si caen de una vez los meteoritos que quedaron pendientes desde los dinosaurios.

Pues no, amigo Niño. Enlazas unas cifras con otras (aquí el PIB, allá el nivel de deuda privada, más allá el porcentaje de créditos incobrables en China) y montas un tinglado que no explica nada. No funciona para explicar lo que pasa. ¿La vida, el mundo, la sociedad, las ciudades son como son, a lo tonto? La verdad, para ese viaje preferimos a Cioran.

(Fuente: Entrevista de Lola Huete a Santiago Niño Becerra en El País del 12 de septiembre de 2010. Imagen: Una imagen de Torrebarrio, de la comarca de Babia, con la Peña Ubiña al fondo; procedente de fotos-paisajes.net).


3 comentarios

  1. Juan Peña - 21 septiembre, 2010 7:19 am

    Peo fíjate, Manolo, cuando uno es tan “neocon” como este tipo, que va de provocador, no se preocupa ni de defender al sistema ni, sobre todo, de vendernos que todo va a ir bien. Sinceramente, hay algunas cosas interesantes en su análisis, aunque no comparta ni su tono de estar de vuelta de todo ni, mucho menos, sus soluciones.

    Por ejemplo: “lo del grupo de técnicos coordinados” que decida por dónde ir se parece bastante a algo que lleva años diciendo Riechmann. Que ante la crisis ecológica (recordemos que está hablando de cómo impedir que China consuma petróleo “a lo occidental”) solo cabe o una democratización radical y planificación económica igualitaria, que llama ecosocialismo, o un ecofascismo que proteja a unas minorías cada vez menores para seguir el tren de vida actual.

    No comparto que no haya nada que hacer ante ello, pero sí es interesante que relacione crisis y democracia. No es casualidad que los fascismos llegaran cuando llegaron.

    Incluso, en tono de coña, me ha sorprendido lo de la marihuana. Esto lo dijo el 12 de Septiembre, y el 14 se descuelga Felipe con la legalización internacional de todas las drogas… Curiosa coincidencia 🙂

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  2. carles - 21 septiembre, 2010 12:55 pm

    la ilegalizacion del alcohol, fue la segunda reivindicacion de las sufraguistas yankees, junto con el derecho a voto de la mujer.
    Su posterior “relegalizacion”, fue debida al caos que se provoco con la aparicion de las “mafias”

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  3. saravia - 26 septiembre, 2010 10:13 pm

    Gracias por los comentarios. Estoy de acuerdo con Juan en sus apreciaciones, y valoro que traiga a colación a Riechmann. Pero insisto en que Niño Becerra tiene mucho peligro: no se puede dirigir todo hacia la nada, sin más. Y también es curioso (y para mí sorprendente) el comentario de Carles.

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