Blog de Manuel Saravia

Pues muy bien

Al parecer, el Sr. Mañueco le comunicó ayer al Presidente del Gobierno su cambio de postura en relación a la integración ferroviaria en Valladolid. «Nos hemos posicionado a favor del soterramiento», dice que le dijo. Pues muy bien. Aparte de declaraciones, ¿qué más puede hacer?

Entiendo que hay dos posibilidades. La primera, que presente en el marco de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad una propuesta solvente técnica y económicamente, y allí se estudiará. Habría que firmar un convenio nuevo, hacer nuevos estudios y planes (el último estudio informativo ha llevado 5 años), y nuevos proyectos. El coste de las obras ya se evaluó, aunque habrá que actualizarlo. Lo pendiente: entre 800 y 900 millones. ¿Quién lo va a pagar? Porque, entre otras cosas, sería interesante comprobar una vez más cómo, efectivamente, no hay fondos europeos para este tipo de operaciones.

Pero repito: ¿Lo pagará la Junta en una nueva política de soterramientos en toda la Comunidad (empezando por Palencia, además de Valladolid, pero siguiendo por las demás ciudades con tren)? ¿Qué partidas del Presupuesto de la Comunidad se resentirán por esa aportación de cientos de millones, quizá miles, a los soterramientos?

Pero Mañueco tiene una segunda opción. Salir de la Sociedad, y ejecutar las obras con sus propios medios. Previo a todo tendrá que entregar la parte que le corresponda de los 400 millones de euros de la deuda (que dicen que no existe, pero que sí), y las muy elevadas indemnizaciones que se derivarían del incumplimiento de las obligaciones previstas en el Convenio (estipulación 7ª).

Eso sí, en cualquiera de las soluciones: por favor, calculen fechas. Olvídense de nada antes de 2030 o 2035. Hasta esos años, si es que se hiciese entonces, vuelta a las promesas y declaraciones vacías.

Pero, entre tanto, las obras en curso continúan. Con un buen proyecto, conforme a las pautas de las ciudades europeas, sostenible y cierto, en ejecución y a buen ritmo. Para mejorar de forma efectiva la vida urbana de Valladolid.

(Imagen: el Sr. Mañueco, ayer, en una imagen de la Agencia Ical -fragmento-).

 


5 comentarios

  1. Francisco - 31 de julio de 2022 08:11

    Está bien la maraña de cifras, convenios y cláusulas establecidas. Está bien el coste de 800-900 millones establecido como dogma de fe, mientras en mentideros del sector la elección de la “integración” hace tanta gracia que yo también me reiría si no fuera increíble no haber visto nunca ni rastro de un estudio técnico comparado. Todo bien salvo la pregunta del millón: ¿por qué en Valladolid es imposible y en otros sitios con coste superior no solo sale adelante sino que incluso parte lo ponemos los vallisoletanos?

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    • saravia - 1 de agosto de 2022 07:58

      Se ha dicho en numerosas ocasiones. El Informe oficial del Tribunal de Cuentas de fiscalización del soterramiento, referido a finales de 2016 y realizado y publicado en 2019 (insisto, es público; se ha hecho referencia a él en numerosas ocasiones, incluso en este mismo blog), estimaba que quedaban por ejecutar 833,12 millones (de entonces). Y que el coste total era de 1.387,87 millones de euros (en aquella fecha), según un informe detallado. Un estudio de Adif de septiembre del mismo 2016 lo cifraba en 1.500 millones. Estas cifras, insisto, son públicas y se han presentado en numerosas ocasiones. Pero probablemente se seguirá diciendo que no hay estudio alguno.

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      • Jesús Cesteros de la Riva - 2 de agosto de 2022 18:56

        La pregunta que realiza Francisco es: ¿por qué en Valladolid es imposible y en otros sitios con coste superior no solo sale adelante sino que incluso parte lo ponemos los vallisoletanos? Esa pregunta continua sin respuesta.

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  2. Guillermo Martín Cabello - 1 de agosto de 2022 23:15

    Mañueco, como toda la derecha, le gusta jugar alegremente con dinero ajeno, dinero público, sobre todo cuando es oposición, que es el caso, porque cuando gobierna vende humo por doquier, como también es el caso, así está toda Castilla y León, quemada (en todos sus significados) y despoblada, como también vendía humo el anterior alcalde de Valladolid

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