Blog de Manuel Saravia

Saber que somos súbditos

A propósito de un artículo de Joaquín Robledo

 

Como las muñecas rusas. Esta entrada hace referencia a un artículo (de reciente publicación, en Delicias al día) que a su vez alude a un comentario de televisión (de Iñaki Gabilondo, en Cuatro). Pero así debe ser: enlazando, encadenando lo que tiene interés. Pues el tema que se plantea (“la socialdemocracia ha quedado prohibida de facto”, dice uno; “preguntarnos si queremos seguir siendo súbditos”, reclama otro), es de fondo, crítico y fundamental. Tal como están las cosas, parece imposible, nos dice Iñaki, escapar de “la dictadura de los mercados”. ¿Imposible?

Nada que dependa de nosotros ha de ser imposible. Y si la organización social es obra humana, ¿por qué no podría modificarse? Creo que deberíamos tener en cuenta cuatro cosas. 1º. El progreso es cierto. Conviene tener optimismo generacional. 2º. En otras ocasiones se han implementado cambios que nos parecen bastante más difíciles que los que ahora tenemos enfrente. Es cierto que después algunos grupos se recompusieron y tomaron, de nuevo, ventajas. Es cierto también que con frecuencia el proyecto inicial fue deteriorándose con el tiempo. Pero cambios hubo y habrá. 3º. Es necesario saber dónde estamos, cuál es nuestra situación. Las declaraciones como las de Iñaki Gabilondo son, por lo tanto, no sólo oportunas y útiles, sino indispensables.

No queremos seguir siendo súbditos. Pero podemos cambiar las cosas, y tenemos la determinación de hacerlo. ¿Cómo ser efectivos? Ha de desencadenarse “una reflexión de fondo sobre la democracia y su futuro”, dice Iñaki Gabilondo y subraya Joaquín Robledo. Efectivamente, reflexionar para orientar el cambio. Pero también para ser efectivos en la actuación. Ése es el tema que sugiere el último punto. 4º. No basta con advertir los hechos. Necesitamos habilidad para oponernos. Para unirnos y estimular el cambio. No es fácil, lo sabemos. Pero ése, en mi opinión, habría de ser el tono, el impulso: no sólo enfado o denuncia, también estrategia y habilidad para ofrecer “una respuesta de la misma dimensión” al desafío que se nos ha hecho. Tal como escribe Joaquín, “se necesita un proyecto”.

(Imagen: Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro 2. Procedente de youtube.com).


3 comentarios

  1. Juan - 9 agosto, 2010 7:43 am

    Manolo, ¿a qué te refieres con el punto 1? «El progreso es cierto. Conviene tener optimismo generacional.» Siempre me ha dado cierto repelús esa idea muy extendida de que todo lo que venga en el futuro será mejor, y que lo moderno es incluso moralmente superior. ¿Acaso no se llevaron a cabo en el siglo XX algunas de las mayores salvajadas por el ser humano, difícilmente imaginables en el XIX? ¿No tuvo que ver, por cierto, en algunos casos, el avance científico-ténico con ello (p.ej. en Hiroshima)? Creo que hay que hacer una revisión crítica de ese concepto: este artículo de Yayo Herrero, coordinadora de Ecologistas en Acción, está bastante bien.

    Pero seguramente ibas por otro lado…

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  2. saravia - 9 agosto, 2010 11:22 am

    Lo que dices es cierto. Todo ello. Y el artículo que mencionas, contundente. Auswitch vino después de la Ilustración. El futuro, en muchos aspectos, parece negro negro. Pero si no trabajamos con la idea de que podemos dejar a las generaciones venideras un mundo decente, y si no consideramos que los esfuerzos (enormes) que hizo tanta gente no fueron en vano estamos perdidos. Lo del avance científico-técnico no tiene nada que ver. O muy poco. Yo no me refiero a ese progreso. Me refiero a que nada empieza de cero. Y me refiero, por ejemplo, a que hoy en muchos países está abolida la pena de muerte; que tal abolición se trata de un progreso y que lo hicieron las generaciones anteriores a la nuestra, y hoy perdura. Lo cual no significa que vaya a durar siempre. Hay que estar alerta, mantener la tensión. Pero ya digo: si no somos optimistas, suficientemente optimistas, el cambio va a ser mucho más difícil de lo que ya es.

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  3. saravia - 9 agosto, 2010 12:25 pm

    He dado algunas vueltas más a los comentarios anteriores… y tienes razón. No se puede decir de esa forma tan drástica. De manera que lo corrijo: En lugar de «El progreso es cierto. Conviene tener optimismo generacional» podríamos dejarlo más corto: «Coonviene tener optimismo generacional», para evitar confusiones y equívocos. Gracias, Juan, por matizar.

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