Blog de Manuel Saravia

Trabajar con hipótesis

No se puede esperar más. Proponer medidas para recuperar decididamente la iniciativa frente a la desgracia (la tragedia) no solo es oportuno. Es obligado. Pues en medio de una catástrofe natural (o incluso en medio de una guerra, si se quisiese ver así: a estos efectos da igual la metáfora), en medio de la tormenta y el vendaval hay que seguir intentando gobernar la nave. Esperar a que escampe para decidir no es una opción. Como tampoco encomendarse a que las respuestas lleguen de fuera. La prudencia política avala la responsabilidad y el saber dónde se está. Pero no la quietud.

Lo cierto es que las consecuencias de todo orden son mucho más dramáticas de lo que se pudo pensar en los primeros momentos. Superada la crisis de 2007 hoy nos sumergimos en otra de proporciones como mínimo similares a aquélla. Y peor aún: está muriendo más gente que nunca. Por ofrecer un dato: solo en el mes de marzo, en España, se han producido más muertes que en cualquier mes de marzo desde 1975. Tenemos que actuar. Y proponemos intervenir, en consecuencia, tanto en el ámbito de la salud pública como en el económico y social. Planteando un conjunto de sugerencias que formarían parte de un plan de resistencia, solidaridad, fortaleza e impulso que nos dé la máxima capacidad de actuar en las actuales condiciones. Y proponiendo el desarrollo de los trabajos necesarios y los acuerdos que se puedan conseguir para llevar tales sugerencias a medidas concretas y específicas de acción municipal.

En el debate del pleno propusimos, desde Valladolid Toma la Palabra, una serie de sugerencias para, por un lado, asumir la ruptura y atender a los desajustes inmediatos que se han originado por la violenta irrupción de la pandemia. Y por otro, las que quieren ver el futuro con esperanza. Naturalmente, al no conocer ni la duración de esta situación extraordinaria que vivimos ni la profundidad de los efectos de todo orden que provoca; al desconocer también (es obvio) la afección de la crisis al presupuesto municipal de este año y de los siguientes, no cabe más que plantear el conjunto de propuestas apoyándose en un grupo de conjeturas sobre la posible evolución de los hechos.

Pero es preferible actuar así, en un marco de hipótesis, ajustándonos después, progresivamente, a las que se vayan cumpliendo, que esperar a que se despeje definitivamente cualquier incertidumbre. Porque además, aun viviendo un momento extraordinario, muy difícil de analizar con la profundidad necesaria, sus efectos son de tal magnitud y gravedad que nadie duda que haya que actuar con urgencia. Se ha dicho que “la paciencia es el arte de no coger la fruta antes de tiempo y de saber cultivarla”. Pero repitamos por tercera vez: ahora no cabe esperar más.

Conforme a ello, pensamos en tres hipótesis de confinamiento y desescalada (sinteticemos con esos términos la obligación de la mayor parte de la población de permanecer en su domicilio y limitar la circulación, y la escalonada vuelta a la normalidad, o a una nueva normalidad que se constituya en los próximos meses), y otras tres hipótesis sobre el presupuesto municipal.

Hipótesis de confinamiento. El confinamiento dura ya algo más de un mes. Pero no es posible calcular aún su duración total. Pues depende decisivamente de cómo evolucionen las cosas. Por de pronto hay quien cree que las principales restricciones se prolongarán, en principio, hasta el 11 de mayo. El último decreto ha permitido la reapertura parcial de la economía desde el pasado lunes, pero esta nueva fase no llevará al final del confinamiento de gran parte de la población, y se mantendrá, con seguridad, durante algunas semanas más la suspensión de las actividades turísticas, hosteleras, educativas y deportivas. Y durante más tiempo aún se seguirán imponiendo, probablemente, algunas restricciones y limitaciones orientadas a mantener ciertos niveles de aislamiento social. Esta parece ser la hipótesis más optimista.

Otros, menos optimistas, opinan que “habrá un momento en el futuro en que podamos hablar de una transición, pero aún no estamos en ese punto”. Y consideran que “suponiendo que se pudiera contener (el brote actual) en tres o cuatro meses, sería a finales de verano» cuando se entrase en una nueva fase de cierta normalidad. De manera que “el país no regresaría a la vida normal hasta después del próximo otoño”.

Pero hay también quien habla (todos lo hemos leído) de que el otoño podría traer un nuevo brote internacional de coronavirus. De manera que “el regreso a la vida normal sería una cuestión de largo plazo”. Y estos especialistas se preguntan: “¿Hasta la primavera de 2021?” Pues en efecto, algunos pronostican que la pandemia durará, probablemente, «hasta el año que viene». Y hace un par de días la UE dijo que “la vuelta a la normalidad será muy larga”. Que durante un tiempo largo estaremos sometidos a una “normalidad intermitente”, manteniendo “medidas de distanciamiento social intermitentes hasta 2022” (ahora citamos a la revista Science).

De manera que al plantear las distintas propuestas de acción deberíamos tener en cuenta la posibilidad de encontrarnos en uno u otro escenario, y no dar por hecho únicamente el primero. Y las propuestas de acción municipal deberán acomodarse a la evolución de los hechos.

Hipótesis de presupuesto. Algo parecido podemos plantear respecto al presupuesto municipal. Pues igualmente pueden hacerse, por ahora, tres grandes hipótesis sobre el presupuesto disponible. Según la primera se podría esperar que se mantuviese el volumen del presupuesto actual, al hacerse cargo el Estado de los gastos extraordinarios originados por la pandemia. De hecho, la «Oficina Virtual de Coordinación Financiera con las Entidades Locales», del Ministerio de Hacienda y Función Pública, pidió a las entidades locales una información exhaustiva de tales gastos y podría esperarse una respuesta de la administración central como la que decimos.

En una segunda hipótesis se plantearía un escenario de ingresos y gastos que nos llevase a acabar el año con un déficit en torno a los 7 millones de euros. Es la hipótesis que ha avanzado el alcalde en los medios de comunicación hace algunos días, si bien también advirtió que “esa cifra puede variar en función de lo que se vaya produciendo a lo largo del año, de lo que dure el confinamiento, de cómo se reactive la economía, de la salida de la cuarentena…”. Y recordó, oportunamente, que el saldo en caja es de 56 millones.

Pero aún podría establecerse una hipótesis más optimista, según la cual el Estado atendiese a los cambios legales propuestos por la FEMP en su documento de “Medidas económicas extraordinarias para paliar los efectos económicos del coronavirus” (relativas a la flexibilización de la regla de gasto, prorrogar el destino del superávit de 2019, habilitar medidas extraordinarias de apoyo a la liquidez, creación de un “Fondo de Reactivación de la Economía y el Empleo Local” y otras más), permitiendo así disponer de un presupuesto más elevado que, en principio y para poder plantear propuestas, podría estimarse en algunos millones más de euros disponibles sobre los actualmente previstos.

Naturalmente, es también posible que la realidad se separe de todas las hipótesis que hemos enunciado y tome su propio rumbo, imprevisible. De hecho es lo que suele hacer, por naturaleza: la realidad es “un pozo de enigmas”. Pero eso no merma, sino que acentúa, el valor de lo que aquí se plantea. Pues ser realista no es someterse a lo real, con melancolía, sino conocerlo y actuar frente a ello.

De manera que para elaborar un primer plan de acción municipal, dirigido a paliar los efectos inmediatos de la situación de alarma y pandemia; y otro posterior, para actuar a medio-largo plazo, en el que se recomponga la actividad general de la ciudad, hay que hacer un cuadro de hipótesis cruzadas y un seguimiento exhaustivo para ir recomponiendo el rumbo según varíen tanto la situación sanitaria y de confinamiento como el campo de actuación municipal. Obviamente, para avanzar es absolutamente necesario establecer con claridad, explicitar, las prioridades. Y ahí, para empezar, estamos todos de acuerdo. Nadie lo duda: por delante, el carácter social.

(Imagen: Vista del norte de Valladolid. Procedente de tribunavalladolid.com).


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