Blog de Manuel Saravia

Cuando los vagabundos son los gatos

1. Animales en la ciudad. Los animales son una parte de la naturaleza tan importante como los árboles, la hierba o las flores. Por eso los parques sólo están completos cuando aparecen poblados de aves, peces, mamíferos. Y lo mismo que necesitamos a los árboles para la vida, para la salud emocional, también, de alguna forma, reclamamos la compañía de los animales. Es decir: para que la primavera sea completa tienen que volver las oscuras golondrinas a colgar sus nidos de los balcones.

2. Mascotas y asilvestrados. Los animales domésticos son agradables, los queremos, pero algunos están tan habituados a vivir con seres humanos que se considera casi imposible que puedan sobrevivir en un ambiente más o menos silvestre. La vida de la calle es dura. Las mascotas están tan humanizadas que ya no tienen vida libre y espontánea, y en consecuencia nos ofrecen menos oportunidades de experimentar “su animalidad”. Peor aún: muchos animales abandonados no tienen recursos para sobrevivir por sí mismos.

3. Buenos y malos ojos para los animales silvestres en la ciudad. Hay gente que aprecia a los animales asilvestrados. Otros no los soportan. Porque los animales ensucian, pueden causar destrozos, afectar al tráfico o transmitir enfermedades. La ambivalente situación de las palomas en la ciudad (se las quiere y se las odia a partes iguales) es expresiva de la situación de los animales urbanos y sus contradicciones. Como los monos en Gibraltar. Pero puede pensarse una ciudad en la que, con las garantías que proceda, sea habitable para los animales que no están en casa.

4. La vida de los gatos callejeros, ferales, asilvestrados, vagabundos. Porque todos esos nombres tienen (el último, vagabundos, es de Lorca). Los gatos caseros buscan caricias y juegos. Y dormir (muchísimas horas). Los callejeros, que casi nunca maúllan, tienen otra vida. Pero nos interesa destacar que son “muy territoriales”. Viven en colonias, con una marcada jerarquía social.

5. Colonias de gatos en Valladolid. En nuestra ciudad hay censados, según creo, más de 3.000 gatos silvestres en 130 colonias. Muchas asociaciones de voluntarios se encargan de cuidarlos: los Gatos de La Victoria, la Estación de los Gatos, 113 Motivo Animales, Lucense Cats, Gatos en la Nieve, CER Parquesol, Pinar de Antequera felina. En la federación de La Gataforma se reúnen asociaciones que gestionan más de 50 colonias felinas.

6. La ordenanza de 2018. Es importante abandonar la idea de que basta con alimentarlos con regularidad, de forma voluntarista. En la “Ordenanza reguladora de la Convivencia responsable y Protección Animal de la Ciudad de Valladolid”, aprobada el 9 de octubre de 2018, a iniciativa de la entonces Concejala responsable de este servicio, María Sánchez, se establece la forma de actuar. Por ejemplo, estableciendo el “carné de alimentador expedido por el Ayuntamiento” (art. 8. Hay ya cerca de 300 personas con él, habilitadas para las colonias felinas). O el tratamiento de las colonias “asilvestradas” (art. 34). A día de hoy se han esterilizado, según creo, un total de casi 600 gatos, de los cuales 500 llevan chip del Ayuntamiento.

7. Pienso, agua, refugios, método CER. Como decía, la gestión de las colonias es exigente. Una alimentación adecuada (comida seca), la limpieza exhaustiva de la zona, la desparasitación y la atención veterinaria. Deben proporcionarse comederos cerrados, casetas, con un vallado para adecuarles un entorno seguro. Y aplicar el método CER (Captura-Esterilización-Retorno), del que puede consultarse una buena guía (exhaustiva e integral), publicada por el Pacma.

8. Obras en la Estación. Como decíamos, la Asociación La Estación de los Gatos lleva una gestión de la colonia (de unos 30 gatos) que habita los terrenos de los viejos Talleres de Renfe. Lo hace “de manera seria, ética y controlada”. Una de sus metas ha sido, desde el principio, la de “integrar la colonia en el barrio”. En la reunión del pasado mes de diciembre (con las concejalías de Salud Pública y Seguridad Ciudadana y de Planeamiento Urbanístico y Vivienda) se trataron varios asuntos, fundamentalmente dirigidos a que en las obras de urbanización de la zona se cuente con la colonia felina. Que se prevean, por ejemplo, arbustos de protección de los enclaves críticos, un espacio para comedero y otro para refugio. Quizá un iglú en el espacio del Arco de Ladrillo. Contar con ellos, con los vagabundos de la cafetería de la Estación.

9. Estambul, Nueva York, ¿Valladolid? Es bastante habitual considerar Estambul como “la ciudad de los gatos”. También se habla de que Nueva York “emprendió una campaña en favor de los gatos ferales”. La pregunta es: ¿podría Valladolid sumarse a ese tipo de ciudades favorables a los gatos callejeros?

(Imagen: Foto de Leyre Landázuri publicada en El Norte de Castilla el 11 de septiembre de 2017).

 


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