Blog de Manuel Saravia

Septiembre no es abril

Las decisiones que afectan a la salud pública no se deben discutir, en principio. Pero tiene que haber orden. Porque hay demasiadas cosas en juego. Y en este caso, las deficiencias son exageradas.

Es verdad que dirigir un país, una comunidad autónoma o un ayuntamiento en la actual situación es muy difícil. Reconozcámoslo. Muy difícil. Pero debemos hacer un esfuerzo de coherencia y proporción en las medidas que adoptemos. De manera que todo el mundo pueda asumir lo mejor posible las enormes dificultades que vivimos. Que se entiendan bien las medidas tomadas es fundamental y que a los sacrificios reclamados u obligados también se les vea claramente su sentido. “El arma más importante que tenemos es que la gente tenga credibilidad en las medidas”, dijo Igea hace 15 días. Y tiene razón.

Pero ya no estamos en abril. No podemos alegar sorpresa. Y sin embargo, en este caso, las medidas planteadas por la Junta en el día de ayer parecen tan dislocadas (desencajadas, desarticuladas), que se dijo en algunos medios que suponían volver a la fase 1, y no es así. No tiene nada que ver. Pero no es extraña la confusión generada.

Además, tenemos que hacer frente a la situación todos juntos. No unos al margen de otros. Todas las administraciones debemos ir de la mano, e intentar sumar esfuerzos. Para lo cual debemos hablar mucho más. Y no se hace. El twitter no vale como sucedáneo de diálogo.

Estuve en la reunión del pasado 18 de agosto en la Consejería de Presidencia, con los Sres. Mañueco e Igea, y la Sra. Casado. Y allí se hicieron muchas preguntas, y hubo bastantes respuestas. Agradecí la información. Pero un formato de preguntas-respuestas no es diálogo. Y además, muchos de los compromisos que se enunciaron no se han cumplido (por ejemplo, un plan B claro de la vuelta a clase; o la contratación de más de 600 profesores, las arcas de Noé, convenios para las notificaciones…).

Sin embargo hoy hemos podido leer que el Sr. Mañueco dice que me informó. Dando a entender que me comunicó las medidas que pensaban tomar. Y no es verdad. En la reunión no dijo nada, en absoluto (tengo notas de todo lo que se dijo, y espero que esté grabado). Después, llamé en varias ocasiones al Delegado Territorial, Augusto Cobos, para informarme, y no me dijo absolutamente nada de que se previesen medidas de ese tipo.

Eso sí, hoy he recibido una llamada del Sr. Mañueco, para recordarme que, al salir de la reunión, en el patio, según me iba, cuando me acerqué a despedirme, me dijo que estaba muy preocupado por Valladolid. A lo que le contesté que yo también. Y se acabó. Que algo tan importante como que se vayan a adoptar medidas como las aprobadas se dé por “informado” en los comentarios de una despedida es alucinante. Qué seriedad. Qué forma de gobernar tan coloquial, tan… tertuliana. Qué manera de entender el diálogo y la responsabilidad.

Pero también debo reprochar al Sr. Igea que juegue con las palabras, para reforzar sus argumentos (en twitter, claro), faltando a la verdad. Porque sabe que no se van a hacer fiestas. Pero ha dicho: «Las ferias no deberían de estar por encima de la salud de los ciudadanos». Las actuaciones previstas para aforos reducidos, en espacios acotados y con estrictas medidas de seguridad y separación, no son actividades de ferias. Y lo sabe. Por favor, no intente ser efectista, pero falsario, con el uso de las palabras. Porque también sabe (creo) que, por ejemplo, las actuaciones del TAC han sido ejemplares y seguras. No debería haber dicho lo que ha dicho. No nos hagamos daño unos a otros sin sentido. Y además, no se puede entrar en una guerra de si programo yo es seguro y si programan otros no.

Estas medidas no afectan solo a un sector u otro. Ni mucho menos al ayuntamiento. Afectan a toda la ciudad en su conjunto. Nos afectan a todos los ciudadanos y ciudadanas. Y así, por ejemplo, en los bares de noche, si se decide que puedan trabajar con las licencias de bar especial como café-bar, por ejemplo, y puedan abrir en horario diurno (de café-bar) habrá muchas familias que podrán trabajar.

Es cierto que no puede decirse que no hay riesgo en ningún caso y ninguna situación. El riesgo nos rodea. Pero sí se puede ver cómo minimizarlo. Recuerden que dijeron en agosto, ustedes, que “la casuística es muy amplia”. Pero no han querido atender a esa casuística. Y por ejemplo, en el ámbito deportivo, parece evidente que un grupo de 10 personas en una instalación amplia que permita grandes distancias entre los participantes, entraña menor riesgo que un grupo de cinco en un espacio más reducido. En unos días vamos a tener un reto importantísimo. Volver a las clases.

Pero la Junta ha dejado en manos de los centros escolares las medidas de seguridad. ¿Cómo se va a hacer la limpieza? ¿Qué va a suceder con el Plan B? ¿El aula virtual? Y así volvemos a la reclamación de coherencia del principio. Si preocupa que haya 25 personas en el Calderón (con 1000 m2 de patio de butacas), ¿cómo no preocupa que haya 22 estudiantes en un aula de 30 m2? Porque obviamente doy por hecho que el Pleno municipal del día 9 será online (somos 27 concejales: 25+2). Lo mismo que el Pleno de las Cortes (con la cafetería cerrada por coronavirus, además).

No estamos en abril. Ahora ya no se pueden tomar medidas de trazo grueso, sin cuidado. También dijo Mañueco en aquella reunión de agosto que “la casuística es muy amplia”, y que obviamente no se pueden tomar medidas groseras, toscas, cuando con buena disposición, colaboración y diálogo se puede afinar mucho más y actuar, por tanto, con más cuidado, menos daño y mayor eficacia, garantizando mayor seguridad.

(Imagen del encabezamiento: fragmento de las notas tomadas el 18 de agosto en la Consejería de Presidencia -dentro, no en el patio-).

 


1 comentario

  1. Patricia FL - 17 septiembre, 2020 9:38 am

    Buenos días,
    Le escribo fruto de la desesperación. Se habla de medidas contra el contagio y de protocolos TES para proteger a trabajadores especialmente sensibles, pero hay muchos profesores en Valladolid, como es mi caso, con muy graves patologías de riesgo a quienes se nos está obligando a incorporarnos a nuestro centro, sin que se cumplan las necesarias medidas de seguridad. No nos están ofreciendo siquiera la opción de teletrabajar, y se nos amenaza con la apertura de expediente si no nos incorporamos. Por favor, ¿en serio nuestra vida vale menos que el coste de dejarnos teletrabajar o reubicarnos en un puesto donde no estemos expuestos al virus? ¿Por qué la Junta no cumple con sus propios protocolos en el caso de los profesores? Un saludo.

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